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Mar
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Sunday Thoughts from Our Pastors

This Wednesday, we begin our liturgical season of Lent, the forty-day preparation for the Easter Triduum. On Ash Wednesday, we will wear ashes on our foreheads as an outward sign of our inner poverty and need for repentance. The Church sends us with the three weapons of the spirit - prayer, fasting, and almsgiving. To fast is to limit one’s food or drink and is ordered to the feasts. Season of fasƟng serves for our purificaƟon and emptying. These observances are important, but they are not ends in themselves. Fasting is not an absolute virtue, but the foundaƟon of other virtues. Many of the ancient Fathers held fasƟng to be an essenƟal element in a Christian’s life of prayer. “Repentance without fasƟng is useless,” said Saint Basil the Great. FasƟng is for the sake of preparaƟon. Fasts are the precondiƟon of our being filled on the feast. We look too good biblical examples when we fast. For instance, Moses and Elijah fasted forty days before going into God’s presence (Ex 34:38, 1 Kings 19:8). Anna the prophetess fasted to prepare herself for the coming of the Messiah (Lk 2:37). Our Lord Jesus Christ himself fasted for forty days in the desert before his public ministry (Mt 4:2). FasƟng was a basic requisite to fulfill a mission or to meet God. The bible spells out specific spiritual benefits of fasƟng. For instance, it produces humility (Psalm 69:10). It shows our sorrow for our sins (1 Samuel 7:6). It clears a path to God (Daniel 9:3). It is a means of discerning God’s will (Ezra 8:21) and a powerful method of prayer (Ezra 8:23). It is a mark of true conversion (Joel 2:12). Brothers and sisters, let us begin these forty days of preparation for the most important event of Christians, namely, the Passion, death, and resurrecƟon of our Lord Jesus Christ. Let us follow Christ on his way to the desert to fast so that we may learn how to fight and overcome the temptations of the devil. Let us pick up the weapons of the spirit - prayer, fasting, and almsgiving - to reflect on our relationship with God and neighbor. During this season of Lent, our parish will pray the Stations of the Cross every Friday. We will also celebrate one main penance and reconciliation liturgy on March 26th so that parishioners can approach the sacrament of confession. We will also offer the opportunity for confessions every Thursday, 7:00-9:00pm. These celebraƟons allow us to prepare worthily, with repentance and conversion, for the celebraƟon of the great feast of Easter.

-Fr. Mateo (St. Rose of Lima Parish)

Este miércoles, comenzamos nuestro Ɵempo litúrgico de Cuaresma, los cuarenta días de preparación para el Triduo Pascual. El Miércoles de ceniza, se nos marcara las frentes con cenizas como un signo externo de nuestra pobreza interior y la necesidad de arrepenƟmiento. La Iglesia nos envía con las tres armas del espíritu - la oración, el ayuno y la limosna. Ayunar es limitar la comida o bebida y están en función a las fiestas. La temporada de ayuno sirve para nuestra purificación. Los ayunos son importantes, pero no son fines en sí mismas. El ayuno no es una virtud absoluta, sino el fundamento de otras virtudes. Muchos de los primeros Padres de la Iglesia consideraban que el ayuno era un elemento esencial en la vida de oración de un crisƟano. Por ejemplo, "El arrepenƟmiento sin ayunar es inúƟl", dijo San Basilio el Grande. El ayuno Ɵene la función de prepararnos. Los ayunos son la condición previa para que nos llenemos en el fesơn. Las sagradas escrituras conƟenen buenos ejemplos de personas que ayunaban. Por ejemplo, Moisés y Elías ayunaron cuarenta días antes de ir en la presencia de Dios (Ex 34:38, 1 Reyes 19: 8). Anna, la profeƟsa, ayunó para prepararse para la venida del Mesías (Lc 2:37). Nuestro Señor Jesucristo mismo ayunó durante cuarenta días en el desierto antes de su ministerio público (Mt 4: 2). El ayuno era un requisito básico para cumplir una misión o encontrarse con Dios. La Biblia explica los beneficios espirituales del ayuno. Por ejemplo, el ayuno conduce a la humildad (Salmo 69:10). El ayuno puede ser un signo visible de la compunción por nuestros pecados (1 Samuel 7: 6). Purifica el camino a Dios (Daniel 9: 3). Es un medio de discernir la voluntad de Dios (Esdras 8:21) y un método poderoso de oración (Esdras 8:23). Es también una marca de verdadera conversión (Joel 2:12). Hermanos y hermanas, comencemos estos cuarenta días de preparación para el acontecimiento más importante de los crisƟanos como es la Pasión, muerte y resurrección de nuestro Señor Jesucristo. Sigamos a Cristo en su camino al desierto para ayunar para que podamos aprender a luchar y vencer las tentaciones del diablo. Tomemos las armas del espíritu - la oración, el ayuno y la limosna - para reflexionar sobre nuestra relación con Dios y el prójimo. Durante esta temporada de cuaresma, nuestra parroquia rezará las estaciones de la cruz todos los viernes. También celebraremos una liturgia de penitencia y reconciliación el 26 de marzo para que los feligreses puedan acercarse al sacramento de la confesión. También ofreceremos la oportunidad para que los feligreses puedan confesarse todos los jueves, 7:00-9:00pm. Estas celebraciones nos permiten prepararnos dignamente, con arrepenƟmiento y conversión, para la celebración de la gran fiesta de la Pascua.

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